Fresneda de la Sierra

Fresneda de la Sierra Tirón


J. C. R. / Burgos

El paisaje de Fresneda de la Sierra se hace abrupto, salvaje. Los colores verdes fuertes contrastan con los grises de la montaña. La naturaleza llega hasta los bordes del casco urbano y toda esta amalgama cromática, más los olores y sabores serranos, configuran una población noble y sencilla, la de sus vecinos, hoy apenas unas decenas, que aún viven casi como robinsones de montaña.

En la parte más alta, en las cimas, un paso de carretera comunica la población burgalesa con La Rioja. Y su núcleo más poblado es Ezcaray que presume ante sus semejantes de estación de esquí en la conocidísima Valdezcaray.

Pero para llegar hasta allí, a unos 80 kilómetros de la capital burgalesa, antes hay que atravesar decenas de pueblos semi serranos que tienen en común la pertenencia a esta parte de la Sierra de la Demanda con unas construcciones muy particulares y con mucho sabor burgalés. Valmala, Garganchón, Rábanos, Pradoluengo, Villagalijo, Santa Cruz. y Fresneda de la Sierra Tirón. Sí con nombre y apellido.

Por su altitud, a 969 metros sobre el nivel del mar, Fresneda es tierra de frío y de nieve, pero con mucho calor de hogar. Y es una constante en sus muchos años de historia porque las primeras referencias escritas sobre Fresneda datan de un documento del año 945, en una concesión realizada por el conde Fernán González.

Entre sus más destacados monumentos está su templo parroquial. Es la iglesia de la Asunción, una obra arquitectónica del siglo XVI con trazas góticas y un retablo renacentista obra de Rodrigo de Haya y su pila bautismal románica, del siglo XII.

Parajes naturales

Si la villa es bella por su arquitectura popular, sus parajes naturales tienen un encanto mayor aún. El paraje de las Tres Aguas, un valle sobre el que se levantan enormes bloques de piedra en forma de pirámide; y el Pozo Negro son encantos de la naturaleza que bien merecen un paseo sosegado por el entorno del pueblo.

El río Tirón da nombre a Fresneda. Tiene su manantial en las montañas más altas de la zona. Son Cabeza Aguilez, con 2.033 metros de altitud y el Otero con 2.045 metros que mantienen la nieve hasta bien entrada la primavera lo que confiere al pueblo un encanto especial. Eso si la niebla no se comen la montaña, aunque esas nubes brumosas también tienen un encanto especial.

El Tirón, que nace tan cerca y atraviesa Fresneda, sigue su camino por San Vicente del Valle, Santa Olalla, Villagalijo, Belorado, Fresno de Río Tirón, Cerezo, y cruza la frontera de La Rioja y pasa por Tormantos, Leiva, Cuzcurrita de Río Tirón y Tirgo, antes de echarse en brazos del Ebro en Haro.

Uno de los atractivos de Fresneda y de toda la Sierra es la caza. Todo el entorno está enclavado en la Reserva Nacional de la Sierra de la Demanda, lugar de fauna rica y variada, donde el corzo, el ciervo, y el jabalí tienen su particular hábitat. El roble rebollo, haya y pino son los pobladores de sus montes que conviven en hermandad con otras especies arbóreas de monte bajo en la parte menos escarpada de la montaña.